Nueve tareas para un buen matrimonio
Los estudios realizados acerca de que es lo que hace que un matrimonio funcione muestran que las personas que mantienen un buen matrimonio han conseguido cumplir las siguientes “tareas” psicológicas:
- Separarse emocionalmente de la familia en la que han crecido; no hasta el punto del distanciamiento, pero si lo suficiente para que su identidad sea distinta a la de sus padres y hermanos.
- Desarrollar la unión en base a una intimidad e identidad compartida, y al mismo tiempo respetar los límites que protegen la autonomía de cada miembro de la pareja.
- Establecer una relación sexual plena y placentera y protegerla de las intromisiones del entorno laboral y las obligaciones familiares.
- Para las parejas que tienen hijos, asumir el papel de la paternidad y absorber el impacto de la llegada de un bebé. Aprender a continuar trabajando en proteger la privacidad de los dos miembros del matrimonio como pareja.
- Afrontar y dominar las crisis inevitables de la vida
- Mantener la fuerza del vínculo conyugal ante la adversidad. El matrimonio debe ser un refugio seguro en el que la pareja sea capaz de expresar sus diferencias, enfado y conflictos.
- Utilizar el humor y la risa para mantener las cosas en perspectiva y evitar el aburrimiento y la soledad.
- Nutrir la relación y apoyarse mutuamente, satisfaciendo las necesidades de dependencia de los cónyuges y ofreciendo aliento y apoyo continuo.
- Mantener vivas las primeras imágenes idealizadas y románticas del enamoramiento, al mismo tiempo que se afronta la realidad de los cambios provocados por el paso del tiempo.
Agradecimientos a Judith S. Wallerstein, PhD, coautora del libro “The Good Marriage: How and Why Love Lasts”.
Asociación de Psicología Americana
Muy interesante. Pero bastante difícil alcanzar todos esos objetivos. Pienso que si buscasemos ayuda puntual del psicólogo en las situaciones de crisis importantes evitaríamos muchas rupturas o, al menos, seguir acumulando malas vibraciones que, junto con otras, llevan al final de la pareja.
Francamente difícil mantener vivas las primeras imágenes idealizadas y románticas del enamoramiento afrontando los cambios mientras tienes que luchar para salir adelante en situaciones tan difíciles y sobrevivir al desquicie que provocan los hijos adolescentes.